"Mal (Nathan Fillion) es un soldado del bando de los perdedores en una guerra civil galáctica que consigue sobrevivir a base de pequeñas ilegalidades y capitaneando la nave de transporte de pasajeros Serenity. Encabeza una pequeña tripulación –lo más parecido a una familia que ha tenido– formada por su mano derecha Zoe (Gina Torres); Wash (Alan Tudyk), el piloto y marido de Zoe; el mercenario Jayne (Adam Baldwin), y la mecánica Kaylee (Jewel Staite). Ellos son los compañeros insubordinados, testarudos y leales que necesita para sobrevivir en los lejanos planetas. Pero su supervivencia se ve amenazada por dos formidables enemigos: la Alianza Universal (los vencedores) y los Reavers, unos terribles caníbales, auténticos salvajes que recorren las fronteras del espacio conocido. La tripulación está atrapada entre la Alianza, que aplica su idea del orden les guste o no a los habitantes de los planetas, y los Reavers, que sólo buscan el caos y la destrucción. Por si la vida de Mal no fuera lo bastante complicada, está la preciosa cortesana Inara (Morena Baccarin), una mujer que le inspira y le saca de quicio a la vez; Shepherd Book (Ron Glass), un predicador que también saca a Mal de sus casillas; y dos misteriosos pasajeros, el joven médico Simon (Sean Maher) y su inestable hermana River (Summer Glau) que tiene poderes telepáticos. La Alianza ha usado a la chica y sus poderes. Ahora posee peligrosos secretos tan profundamente escondidos en su interior que ni ella misma sabe lo que son. "

El comienzo de la película es intrepido, directo, diferente. Te pone bastante bien en situación dentro del hilo argumental a pesar de que no sabes de que trata el argumento en su totalidad.
A medida que avanza la trama, esta se hace más intrigante, por el mero hecho de que quieres saber el porqué de la trama.
Serenity es una película ambientada en el futuro, con buenos detalles en lo que a escenarios y animaciones 3d se refiere, pero peca un poco en exceso por el gran número de flotas que nos quiere mostrar por pantalla y que al final parecen haber sido sacadas de las intros de un juego tipo Final Fantasy de la PS2. Vamos, que se nota mucho que algunas escenas están generadas por ordenador, algo que logicamente vale en un juegopero que tiene que pasar completamente desapercibido en un film para la gran pantalla. Resumiendo, la película resulta interesante, haciendote pasar un buen rato sin grandes pretensiones.
Véanla y júzguenla ustedes mismos, el pueblo es soberano :)